domingo, octubre 15, 2006

Y este cura, ¿quién es?

Últimamente, el tema de ser sacerdote, he descubierto que sigue provocando mucha curiosidad en diversas personas. El tema de quién es el sacerdote, porqué es sacerdote, qué piensa, que siente, ha aparecido reiteradamente entre gente que he conocido o mis amistades. Sin ir más lejos, ayer, en un retiro que les prediqué a las catequistas de la parroquia en que sirvo, se leyó un texto del padre Miguel Ortega, saceredote diocesano de Santiago fallecido hace un tiempo, que fue un referente para muchos. Hablaba, adivinen de qué tema: del ser sacerdote. A raíz de ese texto, quiero dejar la siguiente reflexión.
¿Quién es el cura? El cura es una persona común y silvestre, que ha consagrado su vida a Jesucristo y al Reino de Dios, en beneficio de sus hermanos, a quienes les muestra el rostro de Dios. Para algunos, el cura puede ser casi un ángel, porque se transforma en un referente, en un punto de apoyo, en un medio para llegar a Dios. Para otros, puede ser un demonio, porque le ha dado mal ejemplo, no ha sido prudente en su modo de vivir, ha sido un antitestimonio de lo que dice ser. En ambos casos, no olvides que detrás de esas referencias, hay una persona común y silvestre, de carne y hueso.
Los curas, tenemos muchas cosas que corregir y educar. De partida, los sentimientos: No tenemos siempre claridad respecto a los mismos, y ello implica aprender a llevarlos a la oración, madurarlos y aprender a llevarlos al terreno que corresponden. Necesitamos vivir y alimentarnos de la oración; en ella encontramos nuestro consuelo y fortaleza para aprender a mirar la vida con prudencia y de acuerdo al querer de Dios. Si no nos nutrimos de ella, podemos correr el riesgo de perder el norte de nuestra vida, al igual que tu.
A pesar de ello, podemos ser personas muy torpes o inteligentes: Todo depende de nuestras capacidades y talentos, que hemos puesto al servicio de Dios. Personalmente, lucho en contra de mi mal humor, que necesita ser tranparentado y educado aún mas. Por ello, no juzgues a un cura sin conocerlo antes. Acércate y dialoga primero, seguro te llevarás una sorpresa.
¿Qué nos mueve? El amor. Es el punto más alto en la vida de un cura: Nacimos para eso, para amar a quienes necesitan sentir el amor de Dios en sus vidas. También el sacerdote busca ser amado y valorado, igual que todos. Nuestra naturaleza humana, lo desea también. ¿quién no? El hombre, sin amor, se muere.
¿Porqué me hice cura? Yo soy cura, solamente por la tremenda misericordia que Dios ha tenido conmigo. Me se instrumento del Señor, y quiero aprender día a día a despararecer, para que sea Él quien brille a través de mis acciones y palabras. Aprender a postergarse, no siempre es fácil: Ello implica no tener privacidad muchas veces, llamadas telefónicas a las horas más insólitas, golpes a la puerta buscando siempre ayuda. Mi tiempo, es el que Dios me regala para su servicio.
En fin, creo que podría estar escribiendo horas y horas sobre el qué es el sacerdote. Solo les pido una cosa en este post. Que oren por nosotros, necesitamos de su oración, de su cariño, de su afecto, de su respeto. Yo tengo presente a los que entran acá. No siempre se quienes son, algunos me dejan sus comentarios. Otros, sencillamente leen y se van. A todos los tengo presente, a todos quiero decirles que también me siento responsables por uds. Bendiciones.

14 comentarios:

Luis Fuertes dijo...

Querido P. Cristian. Leo con grata sorpresa este nuevo comentario suyo en el que, una vez más, acierta al mostrarnos que ustedes son un instrumento de Dios para ayudarnos a ser santos a los demás. Se que entre todas las cosas que se deja usted en el tintero hay muchas que podrían hacer ver a los demás uno de los rasgos que más les caracterizan: la generosidad en la entrega que han hecho de su vida.

Por supuesto que casi todo el mundo sabe que detrás de los hábitos, las vestiduras y los ropajes hay un hombre de carne y hueso, pero no estoy de acuerdo con que sea "común y silvestre" ya que tiene algo que los comunes y silvestres no tendremos nunca: las manos consagradas para repartir al Señor a los demás.

En este mundo loco sólo hay una cosa que nos puede mantener unidos a los cristianos, la Comunión de los Santos, que en la tierra la manifestamos mediante la oración. Cuente usted con las mias y con mi mayor respeto, ese que merecen los hombres de Dios.

Saludos

Anónimo dijo...

Querido Amigo:
Que hermosa reflexcion sobre el Sacerdocio y que bueno que existan estas instancias para darlo a conocer.
Pero queria hacer una acotacion al tema del sacerdocio si bien es cierto es un don de Dios no es menos cierto que Dios escoge personas que en verdad pueden dar todo de si para servirlo.
En resumen es amor por amor Vivido y entregado.

No olvides qure tienes gente rezando por ti. jimmy anton

Anónimo dijo...

Gracias Cristian por tu post. Ya como diácono en tránsito al presbiterado he estando tomando el gustito al ministerio. Ya he celebrado mis primeros bautizos y mi primer matrimonio. Además de esto, el inmenso e inmerecido cariño de tanta gente.
Gracias por el testimonio y el ánimo.
Saludos también a Jimmy Antón. Nos vemos en febrero!!!

Cristian dijo...

LUIS: Es verdad que uno no es una persona común y silvestre, en cuanto a la opción de vida, pero en todo somos seres humanos, igual que tu. Bendiciones.

JIMMY: Claro que Dios escoge, y el hombre, responde. Gracias por la oración. Bendiciones.

MAURICE: Que bueno que ya estés viviendo el ministerio, y sintiendo el cariño de la gente, que ciertamente lo necesitamos también. Bendiciones.

Aristóteles dijo...

Mmm... jejeje... Dímelo a mi... ¡Totalmente identificado con este texto!

Dios te haga un santo.

Cristian dijo...

ARISTOTELES: Me imagino que si. Ufff... Dios escuche tu petición. Bendiciones.

Anónimo dijo...

Padrecito buenísimo, cuenta con mis oraciones.

Deux ex machina dijo...

ya teni arato que no venia, he estado alejado un poko del mundo digital para estar un poko mas en el real..

resoeto mucho tu vocacion en verdad, como dije antes nocomulgo con las mismas ideas tal ves, coincuerdo que el amor es el motor del universo y que ese amor nos regresara a la fuente de donde venimos, para unos es Dios...para mi lo es.

tienes razon en eso de que todos buscamos ser amados y valorados, todos lo hacemos, sea lo que sea que hagamos, pero porke buscar fuera cuando todo eso lo tenemos dentro??

y eso del "deseo" tambien es algo interesante, buda decia que el deseo nos esclaviza...

luego compartiremos ideas respecto a eso espero.
saludos y que la luz este contigo

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Más allá de provocarme curiosidad qué es ser sacerdote, en lo puntual podría ser el hecho que tengas una apertura para acercarte a gente que sabes que no es precisamente cercana a la religión, como quien suscribe.

No quisiera creer que por culpa de unos pocos, un desempeño tan noble en su origen se haya desperfilado. Por eso es que espero que tu labor siga por tan buen camino que te has propuesto. Saludos cordiales.

Cristian dijo...

USUARIO ANÓNIMO: Gracias, tu cuenta con las mías. Bendiciones.

DEUX EX MACHINA: Andabas medio perdido, pero me alegro que hayas estado en el mundo mas real. Eso nos humaniza y diviniza mucho mas. Claro que el amor es el motor del mundo, sin Él, no existiríamos. El deseo de amor, es una sed que solo saciaremos junto al Amor. Bendiciones.

LUIS ALEJANDRO: La apertura de mi vida, ha sido siempre. No vengo de otro planeta, soy persona como tu: tengo los mismos sentimientos y vivencias. Gracias por tus palabras. Bendiciones.

d dijo...

Querido Padre,

me alegro de que tuviera la generosidad de contestarme en el blog de filotea. Normalmente me borran en este tipo de blogs nada más saber quién soy, o más bien, el testimonio de la vida que ofrezco en la blogosfera. Siempre he creído que un auténtico cristiano no se asusta de nada y no censura a nadie.

Quisiera decirle que con el tiempo he llegado a pensar que nosotras también ejercemos una especie de sacerdocio, y perdone si esto le molesta o le parece blasfemo. Nuestra profesión nos obliga al celibato, no podemos casarnos, los hombres nos buscan desesperadamente para darles paz a su alma (a esa otra parte del alma que ustedes no atienden y que también busca la paz), nosotras, como ustedes, depreciamos la vida del cuerpo y los placeres de la carne. Sabemos cuánto se sufre por ellos, conocemos el dolor y el egoismo que hay detrás del placer carnal sin amor, sabemos como nadie que sólo el amor da sentido a las cosas, y tratamos como nadie de separar cuerpo y alma. En la antigua Babilonia, las prostitutas eran sacerdotisas de la diosa Ishtar, otras culturas nos daban el crédito que debiéramos tener, hoy seguimos siendo igual de necesarias en nuestro particular sacerdocio de sombras, pero nos repudian más que nunca.

Cristian dijo...

ZINGUA: Yo no soy quien para censurarte; por eso publico tu comentario, y como dices tu, los cristianos auténticos no debemos asustarnos con nada. Lo de tu comentario, tiene algunas imprecisiones que quisiera aclarate con mucho respeto: El tema del celibato, no consiste en no casarse, sino en no tener un corazón indiviso: un corazón que no abraza a nadie en particular para poder ofrecer el amor a todos. El "desprecio de la vida dle cuerpo"... No despreciamos el cuerpo, nuestro cuerpo es un don de Dios... ¿cómo se puede despreciar? Es un instrumento que Dios nos da para que sea el modo de comunicarnos, es además, desde el punto de vista cristiano, el Templo del Espíritu: de ahí el respeto por el cuerpo, el deber de cuidarlo y amarse. Tu lucha por separar cuerpo y alma es por lo que haces, porque tu misma dices "sabemos como nadie que solo el amor da sentido a las cosas"... yo no lo podría haber dicho mejor. Que hay hombres que buscan el consuelo en uds., es verdad; esa es una realidad que uds. atienden, especialmente el de la soledad mal entendida. En mi vida como sacerdote, he hablado con muchas trabajadoras sexuales, y logro ver en ellas siempre la eterna lucha de buscar la felicidad, y de "evadirse" de la realidad que viven: te animo a levantarte de esa realidad, y te digo las mismas palabras que Cristo le dijo a la Magdalena: "Yo no te condeno, pero levántate y no peques mas" (Jn. 8, 11). Bendiciones.

Cristian dijo...

ZINGUA: Yo no soy quien para censurarte; por eso publico tu comentario, y como dices tu, los cristianos auténticos no debemos asustarnos con nada. Lo de tu comentario, tiene algunas imprecisiones que quisiera aclarate con mucho respeto: El tema del celibato, no consiste en no casarse, sino en no tener un corazón indiviso: un corazón que no abraza a nadie en particular para poder ofrecer el amor a todos. El "desprecio de la vida dle cuerpo"... No despreciamos el cuerpo, nuestro cuerpo es un don de Dios... ¿cómo se puede despreciar? Es un instrumento que Dios nos da para que sea el modo de comunicarnos, es además, desde el punto de vista cristiano, el Templo del Espíritu: de ahí el respeto por el cuerpo, el deber de cuidarlo y amarse. Tu lucha por separar cuerpo y alma es por lo que haces, porque tu misma dices "sabemos como nadie que solo el amor da sentido a las cosas"... yo no lo podría haber dicho mejor. Que hay hombres que buscan el consuelo en uds., es verdad; esa es una realidad que uds. atienden, especialmente el de la soledad mal entendida. En mi vida como sacerdote, he hablado con muchas trabajadoras sexuales, y logro ver en ellas siempre la eterna lucha de buscar la felicidad, y de "evadirse" de la realidad que viven: te animo a levantarte de esa realidad, y te digo las mismas palabras que Cristo le dijo a la Magdalena: "Yo no te condeno, pero levántate y no peques mas" (Jn. 8, 11). Bendiciones.

d dijo...

Dejar de pecar, en mi caso, significa dejar de comer. La salida de este mundo ha de ser más gradual, tengo muchos gastos, no puedo dejarlo todo de un día para otro, aunque quisiera. Me quedaría en la calle, o lo que es peor, tendría que volver a casa de mis padres. Ya saldré, Padre, ya saldré, pero como los americanos en Irak, necesito un plan de retirada