domingo, septiembre 10, 2006

Píldora del día anterior

Todos en estos días se han sentido con el derecho de opinar sobre el debate de la píldora de Levonogestrel, sobre sus efectos posibles, sobre su distribución. Yo, como sacerdote, creo que debo decir algo:
  1. El debate debe ser hecho con alturas de miras, tratando de buscar lo mejor para Chile, para todos, católicos y no católicos, creyentes y ateos, amantes de la vida y no amantes de la vida. No se puede tener soluciones de emergencias para un tema que es preocupante: la vida sexual de los adolescentes.
  2. Comparto lo que he escuchado reiteradamente, y es preocuparnos del día anterior más que del día después. Eso se hace sólo educando con amor y perseverancia.
  3. El tema pasa por la educación de valores verdaderos, de crear una verdadera cultura de la vida y el amor sincero. La educación sexual de los jóvenes debe ser motivo de preocupación de padres, instituciones gubernamentales, religiosas y cualquiera que pueda aportar con altura de miras.
  4. Esta educuación debe comenzar en el hogar, centro de la vida cotidiana de muchos jóvenes, y no en la calle; son los padres los que deben hablar con sus hijos de la importancia de la sexualidad. Las otras instituciones podemos aportar, pero la enseñanza principal comienza en el hogar. La primera responsabilidad es de los papás.
  5. Si a un joven se les habla de valores, se les explican, los ve y comprende, tendrá más herramientas para poder enfrentar un mundo erotizado y que abandona día a día el sentido real de la sexualidad. Para quienes creemos en Cristo, la sexualidad es un don sagrado, dado por Dios para pro-crear. El pecado ha pervertido nuestros corazones, y nos hace tergiversar lo que Dios ha creado bueno.
  6. Somos los adultos los que debemos educar, es nuestra responsabilidad crear conciencias equilibradas y sanas respecto a la sexualidad, y no fomentar con malas enseñanzas y actitudes la vida sexual de los jóvenes; ellos necesitan luz al respecto: No les neguemos la posibilidad de hablarles claramente, con respeto y amor sobre este don sagrado.

Además de estas reflexiones, me enteré por el blog de Aeronauta, que hoy había salido en el diario una carta de Mons. Cristian Contreras, Secretario de la Conferencia Episcopal y Obispo Auxiliar de Santiago que les transcribo.

Señor Director:
La RAE en la primera acepción del término "norma" señala: "Regla que se debe seguir o a que se deben ajustar las conductas, tareas, actividades, etc.". Así de claro. Como así de claras son las "Normas nacionales sobre regulación de la fertilidad" emanadas del Gobierno de Chile, a través del Ministerio de Salud, que incluyen la distribución, digamos masiva, de la así llamada "píldora del día después", cuyos efectos abortivos, en alguna de sus fases, son temas de discusión en la comunidad científica.Es bueno aclarar que la declaración del Comité Permanente del Episcopado no ha cuestionado el régimen democrático imperante en Chile; tampoco buscamos con ésta imponer creencias a nadie. Concuerdo con la Presidenta de la República en que "cada uno tiene que cumplir su función. Así como la familia tiene que comunicarse, conversar de todos los temas y entregar valores y principios, yo, como Presidenta, mi tarea, obligación y deber es garantizarles a todos los chilenos del Chile real, del país real, opciones". Sin embargo, para el país real que también los creyentes en Cristo conocemos, el documento del Ministerio de Salud no son simplemente opciones, sino "normas".Constato con decepción que, en la discusión de fondo, el derecho a la vida y el respeto a la dignidad de la vida humana, la educación al amor en los jóvenes, el papel de la familia, y el verdadero concepto de la libertad y sobre todo de la equidad no hayan sido asumidos en las réplicas a nuestra declaración.Cuando se dictan normas en materias sensibles y delicadas como la regulación de la fertilidad, el debate actual ya es un logro. Pudo haber sido antes, pero no fue así. Me parece que el problema -¿insoluble?- es que algunas personas del Gobierno quieren imponer normativamente su cosmovisión acerca del ser humano y de la sexualidad. Y además, con todo respeto, ¿quién puede valorar las normas del Ministerio de Salud como una mera proposición de opciones? ¿Qué niña de 14 años o sus familias tienen acceso a un documento de 171 páginas, donde las normas no son planteadas paritaria o proporcionalmente? ¿Cuántas personas que trabajan en el ámbito de la salud conocen las normas? Y como éstas son "normas", merecen un estudio más analítico. En eso estamos.

+ CRISTIÁN CONTRERAS VILLARROEL
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General de la Conferencia Episcopal

10 comentarios:

tito... dijo...

/.Imagino que la distribución de esta píldora ayuda a seguir separando al sexo de la procreación y las responsabilidades.
//.Resignarse a que niños de 14 años tengan relaciones sexuales, verlo como algo normal, es poco sano.
///.Parece que los gobiernos no se plantean políticas tendentes a una correcta valoración del sexo.

Ululatus sapiens, S. I. dijo...

En México ya hemos pasado por esto y el posmodernismo se impuso...

Condeno sin más que el Estado se niegue a ver la sexualidad humana de forma más diversa: sólo cuenta el pragmatismo y no los valores; lo que es y lo que debería ser. ¡Cuenta el sexo, pero no las relaciones sexuales!

Además, de la misma forma en que el Estado no tiene ningún derecho a prohibir la distribución de un producto de uso personal (por polémico que pueda ser), tampoco tiene atribuciones para ser el agente de distribución, haciendo de ésta un acto casi de ley, forzoso.

Hay mucho gente que opina (y tienen pleno derecho de hacerlo), que la píldora del día siguiente es una 'necesidad', pero hay otras que no piensan así. ¿Por qué los Estados nunca tienen en cuenta el incluir en su definición de 'necesidad' las opiniones que abogan por las relaciones humanas plenas, con responsabilidad y compromiso?

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Complejo tema.
Concuerdo con tu post.
sin embargo mi relidad cotidiana ,es ver jóvenes,que a los 14 años tienen sexo,sin preservativos.¿que hago yo?además de educar.transmitir valores y de integrar a la familia.
La pildora es sólo un mal menor.
Me indigna la actitud del Gobierno,recuerda que al Ex Subsecretario Infante,Lagos lo despidio por difundir lo mismo que se hace hoy.¿quien responde por todos los embarazos no deseados que se podrian haber evitado?si la pildora se hubiese distribuido el año pasado,pero no se hizo por fines electorales,eso me decepciona.
Por otro lado porque la Iglesia no reaciona con igual fuerza contra la T de cobre que si es abortiva?
Preguntas sin respuesta.

Aristóteles dijo...

Falta de educación.

Te haré el mismo comentario que le hice a Patricio (vengo de su blog): Sé que la están pasando duro allá con esta cuestión de la sexualidad. Acá también… en los libros de primaria ya se habla de no solo de una forma de practicar la sexualidad: hombre-mujer; sino también con personas de diferente sexo. Mi oración por el pueblo chileno.

Cristian: Hermano mío. Realmente estoy muy emocionado de que Dios nos haya puesto en el camino. De hecho, primero vi tu comentario en otros blogs y alcanzé a notar tu religiosidad; por eso me dije: Visitaré a esta persona. Me has dado una sorpresa siendo tu el primero que me ha visitado. No sabía que fuera a encontrar a otros hermanos míos dentro de la blogósfera. Yo me he ido por el lado de la filosofía antropológica. Reconozco que esto lo he tomado como un pasatiempo, aunque confieso que a veces me llevo horas bloggeando. Espero nos sigamos leyendo.

Que Dios nos bendiga.

P.D. ¿No has tenido vacaciones este año?

Patoace dijo...

No es tan absoluto eso de que el Estado no pueda prohibir la distribución de un producto de uso personal. Ya se ve que legítimamente se prohíbe la distribución de drogas.
En el caso de los anticonceptivos, es válido, porque no se pone en riesgo la salud personal (según los datos actualmente vigentes) o pública, pero en el caso de la píldora del día después, sí.

Otro punto interesante es que los anticonceptivos nunca pueden ser una necesidad, porque no son medicamentos sino cosméticos, en el sentido que no miran a restablecer el funcionamiento saludable del cuerpo, sino a alterarlo para hacer el sujeto más atractivo al sexo opuesto.

El apelar a las necesidades reales de la gente es peligroso, porque en un primer momento puede parecer razonable, pero si uno lo piensa ¿Por qué está tan desprestigiada la política? pues porque los políticos parecen dispuestos a negociar y ceder cualquier cosa, sin poner nunca un límite ético a las decisiones. En determinadas circunstancias, todo puede ser un mal menor, pero la política y la acción del Estado no se legitima adoptando males menores, sino posiciones éticas.

En otro tiempo pareció un mal menor que NSJC fuera entregado, en vez de que pereciera todo el pueblo, o que los judíos anduvieran con brazaletes para que los nazis no invadieran, pero llega un límite en el que no se puede ceder más. La vida humana me parece que es ese límite.

Alemama dijo...

aMEN,pATOACE

Alemama dijo...

LO DE LA t de Cu Y LOS diu desde Frei padre es lo que me extranna

aeronauta dijo...

Cuando hubo todo ese alboroto por el SHU o bacteria de las hamburguesas lo que hicieron fue mas higiene, ir a la causa, no comerlas con envoltorio de plastico ni repartirlas gratis para asegurarse el buen funcionamiento del deseo de comerlas, porque apetitosas las presentan

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Hay que tener en claro, primero, que la utilización de la píldora del día después es para una persona a quien ni su familia ni el colegio supieron educar de forma adecuada; y sabemos que es difícil que esos dos entes fallen simultáneamente.

No es que quiera relativizar los valores de forma brutal...pero cada quien es libre de decidir qué valores adopta dentro del respeto a los demás.

Saludos cordiales.

Enrique SP dijo...

de salto en salto cai por aca, yo tambien hice un post sobre el tema y me agradaria tu opinion, felicitaciones por lo quen escribes
saludos